Mimi Terra sonriendo con la mano apoyada en la barbilla, retrato de la página Sobre mí

Soy Mimi.

Vivo en el Caribe Mexicano, dirijo tres negocios y estudio Psicología.

Soy un culo inquieto. Siempre lo he sido.

Y además de culo inquieto, he sido la que podía con todo.

La que resolvía. La que decía que sí a todo.


La radio era yo

Durante años aparenté que «todo estaba bien». Se me veía desenvuelta, segura. Por dentro me sentía sola e insegura, viviendo en una montaña rusa que nadie veía. Cada vez me costaba más mantener esa imagen de «tía dura».

Nada que ver con la niña que fui. Me recuerdo rezando por las noches para que mi vida fuera mejor mientras escuchaba a mis padres discutiendo a gritos. Muchas veces, para que no gritaran, hablaba yo. Pero me decían: apaga la radio.

La radio era yo.

Así que aprendí a callar. A protegerme. Me hice fuerte. Y durante mucho tiempo pensé que esa fortaleza era mi carácter. No entendía que era la forma que había encontrado aquella niña de salir adelante.

La que podía con todo

Esa fuerza me llevó lejos. Ocupé puestos de responsabilidad, dirigí una delegación, lideré equipos. Trabajé en una de las principales aseguradoras del sector y llegué a situarme entre sus mejores resultados comerciales. En otro proceso de selección, los puestos ya estaban cubiertos y aun así crearon una posición para mí.

Me convertí en una mujer más exigente, perfeccionista, controladora, rígida… dura. Muy dura, conmigo y con los demás. Mi capacidad se había convertido en una obligación. No solo podía con todo: sentía que tenía que poder con todo.

El malestar no se queda en un código postal

Entonces pensé que necesitaba cambiar de vida. Me fui a Bali buscando romper con la que llevaba tacones y cumplía sin cuestionar.

Pero el malestar no se queda en un código postal. Viajó conmigo.

Puedes cambiar de país, de profesión, de pareja o de escenario. Pero si no comprendes lo que llevas dentro, terminas repitiendo la misma historia en un lugar diferente.

Yo no necesitaba huir de la mujer fuerte en la que me había convertido. Necesitaba entenderla.

Mi proceso no consistió en volverme menos ambiciosa, menos intensa o menos capaz. Consistió en aprender a utilizar mi fuerza a mi favor y no contra mí. En entender que podía seguir teniendo objetivos y tomando decisiones sin vivir permanentemente en tensión. Que podía descansar sin sentir que estaba fallando. Pedir ayuda sin sentirme débil. Elegirme sin sentirme egoísta.

Fuerte, sin tener que demostrar nada

Hasta que decidí empezar a ser yo de verdad. Fuerte, pero sin tener que demostrar nada.

Hoy sigo siendo un culo inquieto. Pero ya no construyo mi vida a costa de mí misma.

Mimi Terra sentada al aire libre en una terraza, sonriendo de forma cercana

Mi formación — y lo que hay detrás de ella

Me he formado en coaching humanista y eco-integrativo, programación neurolingüística e inteligencia emocional. Durante los últimos años he acompañado a mujeres a comprender su historia, transformar la relación que mantienen consigo mismas y tomar decisiones más coherentes con quienes son.

Pero más allá de los títulos, hay algo que considero esencial: yo conozco ese lugar. No solo por formación. Lo conozco porque desde muy joven he estado buscando respuestas. He leído decenas de libros de autoayuda, he hecho cursos, he ido a terapia. Sé lo que es probar muchas cosas y seguir sintiendo que algo falla.

Cómo acompaño hoy a mujeres como tú

Sé lo que significa ser la que puede con todo y, al mismo tiempo, sentirse perdida por dentro. Sé lo que es intentar cambiar de vida antes de comprender qué necesitas cambiar dentro de ti. Y sé que no necesitas dejar de ser la mujer fuerte, capaz y ambiciosa que eres. Necesitas dejar de pagar por esa fortaleza con tu bienestar.

Mi trabajo no es darte respuestas. Es acompañarte a mirar debajo de lo que hoy te preocupa. A entender qué sostiene tu malestar. Y a dejar de vivir desde la exigencia, el miedo o lo que los demás esperan de ti.

No trabajo con fórmulas rápidas ni con mensajes vacíos sobre convertirte en tu mejor versión. Quiero ayudarte a construir una forma de vivir en la que no tengas que elegir entre ser fuerte y estar bien.

Probablemente la forma en la que has aprendido a vivir te ha permitido llegar muy lejos.

Pero quizá ya no te permite estar en paz.